¿Y qué si lo que quiero es escribirte poesías, cantarte una canción, o admirarte todo el día? Si la intención de hablarnos hasta el fin del día a medianoche es llegar a amarnos.
¿Qué culpa tengo yo deshacerme en ansias hasta el cuello de verte y escuchar tu excitante tono cuando de frente me hablas? Ansias de ver tu castaño casi rubio, despeinado pero casi impecable cabello, casi como tu personalidad, perfecto y tan imperfecto a la vez. Chistoso pero amargo, dulce pero frío, suave pero desatento.
Y es que todo es así entre nosotros, un día todo tan excitante que siento como si me quemara entre las piernas cuando de cerca logro tenerte; y al siguiente todo tan aburrido y triste que lo único que quiero es olvidarte y pretender que jamás nos vimos a los ojos mientras reíamos al contarnos historias en un lugar pretensioso.
De todas mi decepciones, cariño mío, la tuya no me la esperaba. Nuestros encuentros tan verídicos no me hacían titubear, juraba que serías el bueno a pesar de mis dudas. Esa aceleración por hacerlo todo juntos: hoy al cine, mañana al cafetín y pasado mañana a la playa.
Pero después todo se esfumó, hablando contigo a través de pantallas inconclusas. El día de mañana parece nunca llegar y cada día equivale a una semana. Me reprochas que no hay nada que reclamar.
Pero lo que tú no sabes, guapo, es que yo no necesito de un hombre que me diga qué sentir y cómo sentir, en dónde debería de doler más y en dónde menos. Necesito un hombre que me ame con todo y defectos, que le fascinen mis habilidades culinarias malhechas, mis pobre destreza hogareña y como prefiero torcer la boca antes que maldecir cuando algo me es incómodo, lo humilde que soy cuando a los demás amo con todo el cuerpo, y lo reservada que soy para entregar el sexo, porque tomarte de la mano me cuesta lo que a ti te cuesta decir 'te quiero'.
Necesito un buen hombre que se desmorone por invitarme a ver el cielo, pues verás, lo que me importa es cuánto de tu tiempo gastas conmigo y no cuánto de tu dinero.
Porque no es cierto eso de 'tal vez está indeciso' o 'tal vez no sabe lo que quiere', porque yo sé que no me quieres, y porque al parecer estás muy decidido. Porque cuando un par se quiere, se quiere. Porque en el amor puro no existen abstracciones, el amor surge y así de simple.
Porque yo quiero el amor completito, de ése sin excepciones y sin indecisiones, de ése que es entero.
Valentina, 22 años
No hay comentarios.:
Publicar un comentario