domingo, 28 de febrero de 2016

Renovando ando

Hola amiguitos lectores, en esta entrada quisiera más bien hablar acerca del blog en sí mismo, y quisiera iniciar haciendo mención de que he hecho una revisión a todas las entradas anteriores. Mi primera intención era eliminar y editar todo lo que no fuese necesario, pero a decir verdad, he decidido dejar todo justo como estaba (a excepción de algunos cambios técnicos, como revisión de ortografía y esas plebadas). Si bien algunos de mis escritos no me enorgullecen del todo, digamos que quise mantener la esencia en crudo que tienen y dejarlos como referencia del recorrido al mejoramiento de las entradas que he compartido en este blog.

Estoy muy contenta de estar de vuelta de verdad, era el tipo de vibra que le hacía falta a mi vida, para ser más sincera, me sentía vacía al no tener la oportunidad de expresar mis vagas y poco estilizadas palabras virtuales hacia mis pocos y escasos lectores (que espero que pronto se conviertan en muchísimos más, jajá).

Y bueno, mi objetivo era dejarles alguna entradilla, pero estoy en esos días en los que la inspiración no llega (bueno más bien, es un tanto vaga), y es que tengo demasiadas cosas en la cabeza con tantas ocupaciones que es de verdad difícil hilar las ideas. En fin, he de advertirles que me encuentro hasta el cuello de tareas en la universidad, pero espero que poco a poco mis ritmos se acoplen para no dejar tan olvidado este bello espacio que tanto amo.

Por último amiguitos lectores, quisiera pedirles que por favor, dejen sus comentarios, quisiera pensar que no soy sólo un alien escribiendo palabras al vacío, digo, finalmente aunque la intención es desahogar mis ideas, me gustaría que estén dirigidos a un alguien.

En fin, espero pronto escribirles alguna historiecilla nueva. Por lo pronto los dejo, no sin antes pedirles que por favor me manden sus mejores vibras cargadas de mucha inspiración, en alfombra roja, con palomas y toda la cosa, jajá.

Bueno, les deseo un feliz inicio de semana (en un domingo ya muy noche) y que disfruten la vida.

¡Los quiero!

domingo, 14 de febrero de 2016

Agata sólo (lo) quería amar

Me siento intrigada. El fin de semana pasado salimos y no has llamado, ni una sola vez ese maldito aparato ha sonado. A decir verdad, me siento decepcionada, pensé que lo que teníamos era algo especial. Quise mandarte a decir que nos viéramos en la plazuela en la tarde, pero me he arrepentido de tal caos.

Así pasa siempre, y así me ha pasado, doy lo mejor de mí esperando a cambio mínimo una buena mueca, y lo que obtengo son pendejetes de mierda que nunca vuelven a llamar. Qué insoportable se ha vuelto la vida. 

Antes todo era sencillo, un simple 'hola' bastaba para enamorarse y volvernos la mejor pareja del mundo. Ahora un 'hola' encierra todo tipo de factores decisivos para enamorarse del otro. Que si le gusto, que si no le gusto, que si es guapo, si es lo suficientemente alto y gana lana respectivo a su porte. Se ha vuelto todo ahora tan amotinado. Es como si el simple hecho de amar se volviera toda una maldita ciencia tan inexplicable, con su ramificación y toda la cosa.

Pero lo único que yo quiero es amar...

Tengo tanto para dar y tan poco qué esperar. No que me quiera casar al día siguiente, ni que quiera tener hijos en nueve meses o al cabo de un año (hasta el simple hecho de pensar en ello me da escalosfríos). No quiero comprometernos, no quiero un anillo, nada de joyería, mucho menos la cochera llena de carros al frente de una casa. Con decirte que ni me interesa si habrás terminado la carrera o sigues luchando por hacerte un lugarsito en el mundo. Sólo me interesa pillarte de las manos y plantarte un beso. Así de sencillo, y así de simple. Ni siquiera decirte un te amo (aunque lo figuro de vez en cuando). 

Sólo me imagino al par de nosotros caminando alrededor de un lago (o de un parque, la calle, los árboles, que sé yo, tú pon el escenario, y yo el cuándo), dándote un gran beso inquieto en los labios, ésos de donde pronuncias tus palabras con tanta eficacia, despeinándote los cabellos entre que apretando suavemente mis puños mientras lo hago. 

Y ahí lo tienes, el par mas simplón bailoteando por todo el lugar, ¿acaso se necesita más? A mí qué me interesa si tu apellido es Vázquez, Del Real o Aguilar. Es una simple cita, burro, no hay más.

Pero, de nuevo, aquí me tienes esperando a que suene el auricular. Tal parece que para los demás un simple beso da igual.

Agata

domingo, 7 de febrero de 2016

Homogéneo

¿Qué tal queridos lectores (si es que aún rondan algunos por allí)?. He vuelto a escribir y esta vez con ganas, me perdí un buen rato de la suscripción, me tomé un break demasiado largo por motivos personales, pero ya he vuelto. En estos meses muchas cosas me han pasado y entre ellas muchísima inspiración me ha pasado por la cabeza también, algunas cosas ya se me fueron de las manos, pero aún tengo muchas ideas contenidas.

En fin, poco a poco se va puliendo esto, pero mientras les dejo esta nueva entrada, no quiero arruinarles la lectura, así que se los dejo a su imaginación: 
 



Limpiando las perillas de la estufa es que me he dado cuenta, que tener en la mano un diploma o un mazo no hace la diferencia. Sentarse mil horas detrás del escritorio o del mostrador han de sumar lo mismo, pues me han dado la misma ecuación. 

He mandado a decir a mi mujer la conclusión, que no importa si se ha decidido quedarse en casa o salir a trabajar por la mañana, que su decisión da igual valor dentro del nuestro; que se tome el día, que asee la casa, que salga a pasear al parque junto al perro. Que mire las estrellas, que tome el camión, que trabaje hasta el cansacio o que escriba una canción si eso le da valor, que de todos modos la querré al por mayor:

"Ana Laura,
 Que mi amor no se ha medido en si dejas o no dejas de hacer mujer, si has de lavar los trates o reventar en plegarias por los berrinches de tu jefe; yo te amaré igual y siempre, pues no es tu productividad de la que me enamoro día con día. Es tu valor, es tu sonrisa, es el esplendor de tu pelo, el olor que se desprende de tu inmaculada vestidura. Que más bien son tus talentos, tu belleza, no la de tu figura, la cual amo con locura, sino lo que hay dentro de ella, tus palabras de aliento, tus ganas de vivir la vida, cuando le dices que sí a los que amas y cuando dices que no cuando lo necesitas, lo mucho que me quieres sin medirme de la misma manera las ojeras. He visto lo mucho que en estos años has cambiado, has llorado demasiado y esperado de los días tanto. No importa lo que decidas, yo te amo exacto."

Desde casa ha sonado el teléfono, el cual manso he contestado: "Amor mío..." sollozando ha llamado: "... voy de vuelta a casa, mil gracias por la carta, te amo inmenso. No me esperes mucho, aunque el trolebús ya no tardará demasiado." 

"Querida..." le contesté: "... descuida que yo te espero". 

Me he apurado a terminar la cena, pasta con romero y filetes de pollo al fuego. Me apresuré y cogí el suéter colgado en el perchero, pues salí a buscar a mi mujer al paradero.

Luis Fernando, 34 años