Pero algún día regresarás, infeliz. Te habrás dado cuenta ya que reprimir los sentimientos no trae más que desgracias, que mantenerte en un lugar donde no perteneces es más que sinónimo de angustias, y que las penas que trae consigo son fatales.
Algún día regresarás, inmundo. Se te olvidará que por tus brazos corrían mis manos, y que por tus labios corrían los de otra mujer, borrarás de tu memoria las palabras y los versos, y los mil y un casi 'te amo' que nos llegamos a decir.
Algún día regresarás, malagradecido. Di mi ser a pesar de la circunstancia, te regalé mis palabras sin pensarlo dos veces, me desviví más de una vez intentando llegar a ese maldito encuentro de pasión que jamás llegó y que tanto aseguraste con tus palabras huecas que sucedería.
Sé que volverás, maldito amado mío. Porque encima de mi pesar sé que aún 'casi te amo' a pesar de mi rabia y resentimiento, pues sé que te has marchado más por presión que por elección. Porque sé que nuestro romance era más que una apasionada travesía, era más como un sendero sin fin.
He visto que regresarás, tontillo. Porque Dios me lo ha descrito entre fantasías reales, clarito he visto que volverás a remediar el daño, ha sido tanto mi pesar que he decidido esperar, porque sé que no fui sólo yo la que sintió que había algo más que un simple 'besos, hasta luego'.
Necesito que vuelvas, gordillo. Porque cada día se me hace más difícil esperarte en este umbral de incoherencia, no diste cierre a lo nuestro, pues sólo te marchaste. Me ha hecho falta con grandes anhelos un 'hasta aquí llegamos' de tus agrietados labios, un fin más directo al corazón. Porque sabes, cachetonsito, necesito seguir adelante, para poder darle al fin curación a mi adolorido pecho.
FIN.
Ana María, 32 años
No hay comentarios.:
Publicar un comentario